Arte y Crítica

Ensayos - julio 2014

¿Hackear un país? ¿Hackear una cultura? Un acercamiento crítico a proyectos intervencionistas de arte y cultura libre en América Latina

por Rosa Apablaza Valenzuela

Reflexionando un par de ideas, he llegado a la conclusión de que lo más probable es que todo experto en teoría decolonial pasó previamente por una cuestión que tiene más que ver con una sintomatología corporal que por una experticia en términos teóricos. La colonización como una herida que después o en el transcurso de, sería conceptualizada. Entonces, me atrevo a decir, que parto este texto desde un sentimiento visceral: la colonización aún es una herida abierta y esta herida nos divide.

Imagínate que tienes una herida en alguna parte de tu cuerpo, en alguna parte que no puedes ubicar exactamente, y que no puedes ver ni tocar, y supón que esa herida te duele y amenaza abrirse o se abre cuando te olvidas de ella y haces lo que no debes, inclinarte, correr, luchar o reír; apenas lo intentas, la herida surge, su recuerdo primero, su dolor en seguida: aquí estoy, anda despacio.

Manuel Rojas en Hijo de Ladrón

En la actual división internacional del trabajo intelectual el Sur se resiste a seguir ocupando el lugar del informante nativo, el Sur produce teoría y praxis.

Entrevista a Karina Bidaseca por Vanesa Vazquez Laba

I

Tomando en cuenta el eje temático “Del nuevo extremo: descentralización y capital” que se nos ha propuesto desde Arte y Crítica para este número de la revista y la contingencia política y social de este país y en particular de la región de Valparaíso, creo que hubiese sido más coherente escribir sobre El Incendio o incluso sobre la obra Ad augusta per Angusta de Papas Fritas (que sucedió en un determinado contexto de la misma región).

Sin embargo, hablaré de otra cosa, algo que me viene perturbando desde antes del incendio y de antes de la obra de Francisco Tapia. Algo que de algún u otro modo está vinculado al trasfondo que hay detrás de la catástrofe del incendio, la irresponsabilidad del gobierno chileno frente a la situación, también vinculado al lucro en la educación en Chile y como parte de los antecedentes de una serie de problemas que nos afectan a partir del modus operandi despersonalizado y esquizofrénico de este Estado y de todos los Estados latinoamericanos que se han encargado durante siglos de reproducir regímenes basados en la colonización de los cuerpos, la explotación y privatización de nuestros recursos naturales en manos extranjeras, capitalizando todas las esferas de la existencia (esto último, indistinto a todos los estados del mundo).

El problema que abordaré es parte del sub eje presente entre varios otros que también se nos han propuesto: Latinoamérica como región.

Desde este texto, aún en proceso, intentaré ahondar sobre la idea de Latinoamérica como región, pero como una región/territorio aún colonizado o en proceso constante de recolonización, a través de una serie de proyectos intervencionistas que se han instalado en los últimos años en nuestro continente.

Reflexionando un par de ideas, he llegado a la conclusión de que lo más probable es que todo experto en teoría decolonial pasó previamente por una cuestión que tiene más que ver con una sintomatología corporal que por una experticia en términos teóricos. La colonización como una herida que después o en el transcurso de, sería conceptualizada.

“Como afirma la feminista chicana, Cherríe Moraga, el peligro radica en no ser capaz de reconocer la especificidad de la opresión, en tratar de enfrentar esta opresión en términos puramente teóricos.” (Karina Bidaseca entrevistada por Vanesa Vazquez Laba)

Entonces, me atrevo a decir, que parto este texto desde un sentimiento visceral: la colonización aún es una herida abierta y esta herida nos divide.

“Distintas prensas”, humor gráfico de Fiestóforo, cortesía del autor.

“Distintas prensas”, humor gráfico de Fiestóforo, cortesía del autor.

Acerca del intervencionismo cognitivo en nuestro continente

Sin citar fuentes claras y precisas, sino tan solo, recurriendo a mi memoria más primitiva, puedo decir, que la división del trabajo en las comunidades ancestrales y la repartición y el uso de los bienes nunca tuvo la lógica que se exportó desde occidente.

Desde que se extiende el concepto de subjetividad y esa aparente solidaridad transnacional entre activistas, pareciera estar fuera de lugar hablar de occidente, pero para muchos de nosotros, los latinoamericanos, occidente sigue siendo occidente. Quiero decir, que en las comunidades ancestrales los bienes siempre fueron comunes. Marx, había llamado a este fenómeno “comunismo primitivo”. Mucho después se inventó el concepto de procomún. Y mucho, mucho antes, nuestros pueblos originarios habían acuñado la experiencia del SUMAK KAWSAY, que en rigor significa “buen vivir”. Luego, vino la conceptualización del “buen compartir”, “el buen conocer” y todas las interpretaciones que se hayan hecho y se podrán hacer de nuestra cosmovisión.

En 2013 se creó en Ecuador, por parte de un grupo de “expertos” europeos, el proyecto FLOK Society que ha tomado como base para el marco conceptual de su planteamiento estos conceptos. Curioso, ¿no?:

Como se explica en el Cook Report sobre Flok “En septiembre del 2013 el “gobierno” ecuatoriano encargó a Michel Bauwens y a un grupo de investigadores de la Fundación P2P que fueran a Ecuador. Ellos debían diseñar un proceso para proponer a los políticos y ciudadanos ecuatorianos que, si fuera adoptado podría cambiar fundamentalmente la organización de la economía del país –una “reimaginación” en las palabras del comunicado de prensa– para permitir que los ciudadanos de Ecuador tengan vidas más decentes y en plenitud. El proyecto FLOK, se dijo, permitiría crear una sociedad del conocimiento, nacional, abierta, y basada en el pro-común.”

“FLOK Society es un proyecto de diseños de cambio de matriz productiva hacia una sociedad del conocimiento libre, abierto y común del Ecuador.”(extracto del sitio web).

Si bien se dice que el gobierno ecuatoriano llamó a un grupo de expertos internacionales para llevar a cabo la propuesta, hay otras versiones que dicen que tres activistas españoles le vendieron el proyecto al IAEN – Instituto de altos estudios nacionales, del cual, hasta hace poco, el director era uno de ellos.

Tal como Gordon Cook, consideramos que el proyecto Flok tiene muy buenas intenciones. ¿Entonces, qué sería lo perturbador de todo esto? La razón es sencilla: no es el primer proyecto que vincula arte, ciencia, tecnología y procomún que ingresa a nuestro continente que está coordinado por activistas europeos. Por lo cual, esto empieza a oler a un concepto clave que me dijo una amiga: “colonialismo cognitivo”. Tal vez me equivoco, pero como dije al comienzo del texto, estoy escribiendo desde una herida: la famosa deuda histórica, esa que se siente en el cuerpo.

“Humorxismo”, humor gráfico de Fiestóforo, cortesía del autor.

“Humorxismo”, humor gráfico de Fiestóforo, cortesía del autor.

Como todos sabemos Pinochet de la mano de Milton Friedman, instaló el neoliberalismo en Chile, basado en el modelo económico estadounidense, importado al país a través de un grupo de estudiantes de economía liberal de la escuela de Chicago. Esta experiencia, de alguna forma remite al proyecto FLOK, que si bien sus intenciones son totalmente opuestas, operan bajo la misma lógica: los países de Latinoamérica y la propia región, por tratarse de un continente joven, pueden ser usados como laboratorios, donde manos expertas internacionales, desde la lógica intervencionista y paternalista tienen la capacidad de resolver problemas internos desplazando un modelo sin tomar en cuenta el imprescindible respeto por el contexto.

Lo que hicieron Friedman, Pinochet y los Chicago boys literalmente fue hackear el sistema económico del país, lo cual, basado en una ideología totalmente a la inversa, no dista mucho de lo que plantea Flok Society: “un proyecto de diseños de cambio de matriz productiva hacia una sociedad del conocimiento libre, abierto y común del Ecuador.

” Nos parece de un nivel de astucia y descaro venir de Europa y venderle a un país latinoamericano un proyecto para el cambio de su matriz productiva concebida como una forma distinta de producir y consumir. Y como quiera que haya sido, no nos deja de asombrar que el proyecto esté en marcha y más aún que en términos teóricos se apropie de los principios fundamentales de las comunidades del Ecuador: Buen vivir, buen conocer, buen compartir.

Por otra parte, tal como dice Cook en su informe, “los tres fundadores del FLOK son ciudadanos españoles – un hecho que traiciona una patente parcialidad del gobierno de Correa hacia su propia gente-“¿Por qué permitir todavía la intervención de otras naciones en nuestros procesos históricos? Aquí la historia es interceptada por una intervención externa. Hay un problema de inserción de un discurso, la aceleración de un proceso social, sin tener en cuenta la complejidad del contexto y de alguna u otra forma creando interferencias dentro de un tejido social que ha costado tanto construir y por lo demás sigue siendo frágil.

Como afirma Rita Laura Segato en el libro Feminismo y poscolonialidad. Descolonizando el feminismo desde y en América Latina “Más que un horizonte fijo de cultura, cada pueblo trama su historia por el camino del debate y la deliberación interna, cavando en las brechas de la inconsistencia de su propio discurso cultural, haciendo rendir sus contradicciones y eligiendo entre alternativas que ya se encuentran presente y que son activadas por la circulación de ideas provenientes del mundo circundante, en interacción y dentro del universo de la nación definida como una alianza entre pueblos”.

“Neocolonialismo cultural”, humor gráfico de Fiestóforo, cortesía del autor.

“Neocolonialismo cultural”, humor gráfico de Fiestóforo, cortesía del autor.

 

Si Bachelet llamara a un grupo de especialistas extranjeros para construir un proyecto para cambiar la matriz productiva del país, aunque, por muy basado que estuviese en los principios del procomún, nosotros no le creeríamos. No se necesita ser tan agudo para saber que terreno se está pisando. No podemos negar que Rafael Correa ha explotado los yacimientos de petróleo de la reserva natural del Yasuní y que por lo demás está dispuesto a renunciar a su cargo si se le continúa “ejerciendo presión” para que apruebe un proyecto de ley sobre la despenalización del aborto, lo cual queda claro en las declaraciones que hace en un video que encontramos en youtube “Yo jamás aprobaré la despenalización del aborto, por la vida estoy dispuesto a renunciar a mi cargo y la historia sabrá juzgar”.

Y pienso, que bien le haría, por ejemplo, a España hacer un cambio en su matriz productiva, comenzando por dejar de explotar a los inmigrantes, liberar las fronteras, desistir del extractivismo desmesurado en África y América Latina y, claramente también, empezando a regular de forma justa el acceso a la vivienda y las necesidades básicas como la salud.

II

Conocí el proyecto FLOK Society en mayo 2013 a través de una invitación que circuló por la lista de labSurlab para participar de un subproyecto de FLOK que se llama #MingaEnRed, que básicamente consistía en que un grupo de personas auto-organizadas se reunirían a mapear el “Ecosistema colaborativo” de Ecuador. La invitación de la lista del lsl estaba abierta a que nodos de otros países se organizaran y mapearan su propio “ecosistema colaborativo”.

Con un grupo de amigos investigamos –tenemos que reconocerlo–de forma superficial sobre FLOK, vimos que sus “mentores” eran un grupo de investigadores y hackers europeos, uno de ellos conocido por algunos de nosotros. Justo estábamos trabajando en un proyecto de mapeo de organizaciones en Chile, por lo cual, entre la excitación de encontrar pares en otro lugar de Latinoamérica, nuestra confianza en lSl, y falta de tiempo para informarnos a cabalidad decidimos organizarnos y nos unimos a mapear en tiempo real algunas organizaciones chilenas. Días después vimos publicado en la web del proyecto que todo había sido un éxito a tal punto que se habían animado a participar una serie de organizaciones de distintos países. En fin, ahí quedó todo, como un buen proyecto impulsado por el gobierno ecuatoriano que a simple vista no pretendía hacer vinculaciones reales con otros nodos de Latinoamérica.

En su informe, Gordon Cook cita esta idea de FLOK “Como procomunes, esperamos de los Estados políticas ejecutables a través de alianzas regionales para alcanzar la soberanía tecnológica de los gobiernos y la autonomía tecnológica de las comunidades y la ciudadanía, evitando la dependencia de grandes corporaciones y garantizando la seguridad y privacidad de las comunicaciones.” Pienso que para esto habría que partir por expulsar a las transnacionales españolas y europeas de América latina.

Otra cosa que no cuadra es la forma en que se apropian de los conceptos de los pueblos originarios del Ecuador: Buen conocer, buen compartir, buen vivir. Sin duda una capacidad interventora que intenta conciliar nuestra híbrida cosmovisión ancentral/occidentalizada. Tiempo después de conocer el proyecto, leyendo el informe de Gordon Cook (a quien Michel Bauwens solicitó un documento de políticas sobre conectividad en Ecuador para el proyecto) donde hace una crítica respecto a la relación con diversas problemáticas del gobierno ecuatoriano, nos dimos cuenta que habíamos cometido el mismo error que él: qué poco informados estábamos y qué poco sabíamos sobre los orígenes y raíces del proyecto.

No podemos hacer caso omiso, podremos conocer a varios de los activistas que están detrás de algunos proyectos en nuestro continente, ser “amigos”, o amigos de amigos, pero la herida está ahí, la deuda histórica también y nos ponen alerta frente a nuestra carga de subalternos.

En el proyecto se habla de “Autonomía tecnológica de las comunidades” y nosotros nos preguntamos: ¿qué tecnología? ¿tecnologías ancestrales? Como leí por ahí, es un proyecto desde arriba hacia abajo y no al revés como debería serlo respondiendo a los principios básicos del procomún.

"Quipu.exe”, humor gráfico de Fiestóforo, cortesía del autor.

“Quipu.exe”, humor gráfico de Fiestóforo, cortesía del autor.

Ideas que reafirmamos con las dos siguientes citas de Rita Laura Sesago en Feminismos y poscolonialidad. Descolonizando el feminismo desde y en América Latina. “El polo modernizador estatal de la República, heredera directa de la administración ultramarina, permanentemente colonizador e intervencionista, debilita las autonomías, irrumpe en la vida institucional, rasga el tejido comunitario, genera dependencia, y ofrece con una mano la modernidad del discurso crítico igualitario, mientras con la otra ya introdujo los preceptos del individualismo y la modernidad instrumental de la razón liberal y capitalista, conjuntamente con el racismo que somete a los hombres no-blancos al estrés y a la emasculación.”.

“Entonces, ¿qué es un pueblo?, un pueblo es un proyecto de ser una historia. Cuando la historia que tejía colectivamente, como el tramado de un tapiz donde los hilos diseñan figuras, a veces, acercándose y convergiendo, a veces, distanciándose y en oposición, es interceptada, interrumpida por fuerza de una intervención externa, este sujeto colectivo pretenderá retomar los hijos, hacer pequeños nudos, suturar la memoria, y continuar.”

Para cerrar, un proyecto asistencialista no permite que el pueblo se autodetermine. Un proyecto asistencialista habla desde los derechos universales sin respetar la especificidad del contexto. Hay buenas intenciones, pero vemos claramente una misión civilizadora. ¿Cómo se atreven a hablar en nombre del buen vivir? ¿Si es algo que las comunidades han tenido arraigado desde siempre en sus vidas? Se quiere reinterpretar el código ancestral hacia una transferencia occidentalizada. ¿Por qué nos están mapeando? No somos mapeables! Somos resistencia en swarming y fuga!!!

Más información

Sitio web de Flok Society www.floksociety.org

Informe de Gordon Cook. Cook Report – Flok en Ecuador no es lo que prometía. Tiempo para realizar una autopsia al sueño utópico alguna vez). Versión en español del texto original, traducido por Quiliro Ordóñez. http://efecto99.noblogs.org/2014/05/flok-society-en-ecuador-no-es-lo-que-prometia-cook-report/

Sitio web de Fiestóforo www.fiestoforo.cl

 

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