Arte y crítica

2Paroxismos del género en el arte
Crónicas - octubre 2012

Porque ser mujer es más difícil de lo que parece. Divagaciones sobre arte, feminismo y reggaeton

por K.

¿Pero cómo el arte aborda los temas de género sin que el género se vuelva el tema de la obra? ¿Cómo encuentro lo femenino en el arte? ¿Porque la artista es mujer? Comentarios sobre las fotografías de Paloma Palomino en el Museo de Arte Contemporáneo

Cuando me enteré que el número de esta edición era sobre arte y género, pasé del entusiasmo al colapso. En la etapa del entusiasmo, me fui a la biblioteca de la facultad y saqué todas las ediciones disponibles que me pudieran servir de inspiración: Por un feminismo sin mujeresTendenci@s. Perspectivas feministas en el arte actual (el que parecía más útil que todos), Mujeres, feminismo y cambio social en Argentina, Chile y Uruguay 1890-1940 (por si alcanzaba a leerlo y quedar informadísima), entre otros. Mi idea era acotar el tema y referirme al feminismo o a la mujer artista. Así que con todo ese montón, me fui al casino de la escuela a revisar mis elecciones. Me senté en una mesa donde otros compañeros realizaban diferentes actividades.

Hojeando y hojeando pasé paulatinamente a abandonar el entusiasmo y pensar en la segunda parte del asunto. Si quiero abordar el feminismo, tendría que ser desde el arte ¿Pero cómo el arte aborda los temas de género sin que el género se vuelva el tema de la obra? ¿Cómo encuentro lo femenino en el arte? ¿Porque la artista es mujer? ¿Porque la artista se refiere a temas femeninos o al imaginario femenino? ¿Tiene que usar tejidos? ¿Tiene que usar telares? ¿Tiene que usar electrodomésticos? ¿Por qué hay tantos feminismos?

Aquí llegué al colapso. Tuve entonces que apelar a mis compañeros por una improvisada lluvia de ideas. “Escribe sobre la Voluspa Jarpa. Sobre las histéricas de Voluspa Jarpa”, me dijo un amigo. No, más reciente. “¿Y la Nury Gonzalez?”, dijo una compañera mientras miraba la pantalla de su computador. Más reciente aún. Todos nos quedamos pensando un rato. A ninguno se nos ocurrió nada.

Para no perder el tiempo, seguí revisando la bibliografía elegida. “Ni siquiera sé qué es ser una mujer”, me dije de pronto. ¿Es mujer quien nace con el cuerpo de una mujer? Entonces, ¿quien pierde los senos por un cáncer es “menos” mujer? (aquí rozaba el nivel de matinal de televisión en mis reflexiones) ¿Es mujer el que se siente mujer? ¿Se es menos mujer por no querer hijos? Ni siquiera podríamos hablar de el femismo, sino los feminismos.

Porque para cada pregunta hay uno diferente. Porque ser mujer finalmente es una representación. Es un imaginario. Por eso no sé qué es el feminismo, insistía. ¿Es la reivindicación de la igualdad de derechos de una representación masculina del otro calificado como femenino, respecto a las libertades que ellos mismos se han otorgado y al imaginario de sí mismos? ¿Es la reivindicación de una diferencia? ¿Es que no me tengo que depilar más?

Dando esos pasitos de bebé (supongo que si Simone o Virginia hubiesen pasado por ahí me habrían dado un besito en la cabeza por mis avances y el esfuerzo) noté que alguien se había sentado a la mesa. No la conocía, pero de pronto lo que contaba se volvió interesante. Había ido a una inauguración del tipo “fiesta con DJ”, donde la gente que llegó iba vestida High-level-Dolce-and-Gabana-style. “Estuvo buena la inauguración en el MAC, vamos a implantar la idea del DJ para la próxima”. “¿En el MAC?”, me pregunté.

Claro, en el MAC de Quinta Normal la fotógrafa Paloma Palomino cerraba Showroom. En la misma sala donde expuso mi artista chilena preferida, Camila Ramírez. Ahí recordé una de sus fotos. En la foto que recordé, aparece una modelo de tipo pasarela, flaca y larguísima sobre un cajón de ropa, del tipo que hay en la calle Bandera, el paseo de la ropa americana. “Aquí está mi Cindy Sherman criolla”, me dije.

Tomé todos mis libros y partí a ver la exposición Maicol y sus amigos, que aunque no tenía relación con la foto que yo recordé, era realizada por una mujer. Quizás es ridículo pensar que por ser mujer tiene que ver con temas de género o feminismo. Pero no fui en busca de un discurso de ese tipo, sino en busca de la mirada de una fotógrafa, una mirada que posiblemente podría ser diferente a la de un fotógrafo. “Voy en busca del punto de vista del discurso no oficial”, me ilusionaba ¿Con qué mirada presentaría Paloma Palomino al Maicol y a sus amigos? ¿Con qué mirada presentaría una joven artista sus fotografías sobre otros jóvenes que se pasean enchulados por las calles de Santiago?

Con la misma que cualquier fotógrafo o fotógrafa que sepa usar una cámara. Esa fue mi conclusión. Cuando llegué, en el museo estaban instalando otra muestra. La única sala habilitada era la nueva de fotografía, inaugurada con la exposición de Paloma Palomino. Luego de darme el ticket de entrada, el guardia me indicó el lugar. Sorteando los elementos dispuestos a secar, o en espera a ser terminados, entré a ver la exposición. Allí, me encontré con tres paredes y una especie de biombo. En la primera pared, colgaban nueve fotografías enmarcadas, cuadradas, retratos de jóvenes bastante bonitos, con el estilo de alguna determinada tribu urbana, posando delante de un fondo decorado ad hoc a la misma.

En las otras dos paredes, ocho fotos más, en tamaño gigante, representaban a jóvenes de cuerpo entero, posando como en el sitio Viste la Calle, pero en una versión más rankeada. Más criolla. Más Santiago Centro y menos Lastarria-Bellas Artes. Detrás del biombo, se proyectaba un mini documental de cómo Palomino realizó su muestra. Al menos la mitad de ella, la de las fotos sacadas en la calle.

Y, luego de ver el video dos veces y pasearme una última vez de la sala, me fuí. La mochila me pesaba. De teoría, de libros, de apuntes, de envases plásticos con restos de comida. Me pesaba la Beauvoir, la Woolf y la Sherman. Palomino era una arqueóloga con una buena cámara. De eso se trataba la muestra. Imágenes de jóvenes chilenos e inmigrantes, fotografiados por otra joven que los encontraba pintorescos, interesantes, onderos. En una pared los amigos de Paloma Palomino. En las otras dos los amigos del Maicol. Y nada más.

Caminé con lentitud hacia mi casa. Me puse los audífonos pero al rato me di cuenta que no le había puesto play a la música. No había encontrado ninguna mirada ahí adentro. Me había encontrado con personajes, con estilos, con estereotipos, con fotos que hemos visto mil y un veces en revistas, internet y manuales de fotografía. Lo interesante era la chilenidad en algunos de estos retratos. Pero para quien circula frecuentemente por el centro de la capital, era ver el recurso de siempre: imágenes de personajes comunes ingresando en el espacio museal.

“Igual eran bonitas algunas”, pensaba tratando de recordar. Me compré un Kapo de frambuesa para animarme, puse el MP3 en aleatorio y comenzó a sonar: “Si vas sola pa’ la disco ya sabes que hacer. Poncea dale poncea. Que la noche es larga y tú te aguantas 2 o 3, poncea dale poncea (…)” Me gusta esa canción. Los libros comenzaron a alivianarse ¿Qué más liberación femenina que el perreo intenso? Es más político que mis libros, al menos. Virginia, no me mires así.

Categoría: Crónicas

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Hay 10 comentarios a Porque ser mujer es más difícil de lo que parece. Divagaciones sobre arte, feminismo y reggaeton

  • Javiera dice:

    ¿Desde cuándo la crónica se transformó en diario de vida?

    • K dice:

      Quizás desde que el tiempo entró en la vida de las personas. Quizás no lo es y tenemos las etiquetas todas revueltas.

    • Clau. dice:

      La crónica ” también” es un género periodístico no? Hago énfasis en el también por que además de ser eso …logra reorientarse cuando la incorporamos a la descripción DESDE otra disciplina .Humildemente pienso que se entiende que está en un contexto que la dirige hacia otro lado y que es posible hacerla emerger de otra forma. Entonces ¿Desde cuando te transformaste en una persona TAN severa?

  • Rosie McPherson dice:

    Creo que no hay hablar mal de los matinales, Karencita puede estar observando. También me pregunté: ¿dónde puedo encontrar Kapos de frambuesa en estos tiempos? ¿Ah?

    • K dice:

      Querido Rosie, nunca me referí mal a los matinales. Estimado Rosie, encontrar Kapos de frambuesa es difícil pero mas fácil de lo que parece. Pista: Si hay de durazno, potencialmente hay de frambuesa. Esto no habla de arte o quizás sí. Ubiquémonos.

  • Javiera dice:

    Yo tenía entendido de que el tiempo ES la vida de las personas. Quizás te refieras a cuando el tiempo ingresa a la escritura, pero eso es una generalidad que se puede aplicar a muchísimos géneros. Lo plantee de forma incompleta parece, querida. Quise decir: ¿Desde cuándo la crónica se convirtió en diario de vida DE UNA NIÑA DE 13 AÑOS? Es retórica la pregunta, te fijas? (“quien nace mujer” “quien se siente mujer” “hijos” “cáncer de mama”, en serio?? Tus preguntas son del feminismo de los años 40, así que no te creo eso de que llegaste a la mitad del Segundo sexo como sale en tu biografía, tu otra crónica está mucho mejor, los problemas del género no son lo tuyo parece) Clau.: no entendí bien tu respuesta, quizás por la pésima redacción. Solo me queda claro que avalas la mediocridad, o, K. debe ser pariente tuya o amiga, me equivoco?

    • jose dice:

      Da lo mismo que haya terminado ese libro, tiene buena espalda. Y tu también tienes pésima redacción, o a lo mejor yo soy mongolo y no entiendo bien.
      Podrían escribir textos mas cortos, asi como los que salen en las carátulas de las películas.
      Mi mamá es feminista y mi abuela también, se las puedo presentar.

    • K dice:

      Bien podría ser, Javiera. De hecho a mi me parecía que se entendía que la crónica trataba sobre el ingreso fallido de una niña de 13 años a los temas de género (como lo son la mayoría de las mujeres respecto a la autoconciencia de su condición de género), sobre la dificultad de ingreso al tema en general y sobre lo forzoso que podría resultar hablar de feminismo en el arte, o más bien, de encontrar vigencia en algo que pudiéramos llamar “arte feminista”. Todo esto desde la ficción, desde reírse de uno mismo, de jugar un poco con la seriedad o del “derecho a hablar”, esa rotulación que clausura los temas por ser propiedad privada de los intelectuales. Es la voz de una entrometida ¡Así que no lo pasemos mal! Son solo divagaciones.

  • Lino Fernandez dice:

    Me entretuvo leerte, y fíjate que a modo personal creo que lo femenino esta cuando en la obra se sugiere de algún modo cierto abuso sobre uno o dominación, el arte y el discurso feminista como el homosexual o el que busca eliminar toda regulación de lo establecido sexualmente, siempre siguiere la idea de que hay un superior o una regla o algo que limita a un ser. Creo que el discurso feminista y anti romántico (considero que el romanticismo es un movimiento intelectual mas bien masculino) siempre se muestra y se establece como un otro, como un afuera, un fuera de ley.